Día del Inversor: transparencia y confianza, ¿e impulso a la cotización?

Presentamos, en su versión completa, el artículo que publicó el mes pasado la revista Emisores dentro de la publicación Consejeros. En él, analizamos el impacto en cotización del Investor Day a través de la observación de los celebrados por varias compañías como Iberdrola, Endesa, Repsol, Mapfre, Fluidra, Banco Sabadell, Cie Automotive, AEDAS Homes y Prosegur. Los resultados no son concluyentes como para afirmar que generan un efecto positivo en la cotización a pesar de que representa un notable esfuerzo de transparencia. No obstante, conviene recordar la importancia de cuidar los aspectos claves de ejecución de este tipo de eventos y por ello, quizás desde una perspectiva diferente, presentamos en el artículo un decálogo sobre cómo afrontar un Investor Day.

Es un hecho que la pandemia causada por el Covid-19 ha acelerado algunas tendencias que se habían identificado con anterioridad, entre otras, la transición energética y lucha contra el cambio climático mediante la descarbonización de la economía y el uso más intensivo de las energías renovables, la digitalización de procesos, servicios e infraestructuras entendida en un sentido amplio, la creciente importancia de la ciberseguridad, la expansión del comercio y medios de pagos electrónicos, o incluso el mayor interés por los aspectos alrededor de una nutrición saludable.

Todas estas transformaciones han supuesto para muchas compañías cotizadas motivo suficiente para revisar sus planes estratégicos durante el último año y medio, cuyas principales reflexiones y prioridades han sido compartidas con inversores y analistas mediante la celebración del denominado “Día del Inversor” o Investor Day. En efecto, este tipo de eventos se destinan fundamentalmente para compartir la visión y principales líneas estratégicas de la compañía, con el fin de alinear las expectativas de medio y largo plazo que tenga el mercado. Pero además, también se emplea para introducir en un plano más cercano a los miembros del ComitéEjecutivo y del Consejo de Administración, dando una dimensión diferente del equipo directivo y de la imagen de la entidad emisora, ya que en general el CEOy altos directivos son los encargados de conducir el evento a través de un ciclo de presentaciones formales celebrado con frecuencia en la sede social dela sociedad cotizada o en algún tipo de sus instalaciones relacionadas con su proceso productivo o sus operaciones comerciales.

 Sin embargo, el Día del Inversor, en ocasiones, se malinterpreta como una oportunidad para impulsar la cotización al alza por el mero hecho de compartir con el mercado hacia dónde va la compañía apoyado en proyecciones que suelen transmitir crecimiento y rentabilidad. En esto hay que señalar que la reacción del mercado siempre dependerá de la lectura que realice del “mensaje” transmitido en términos de calidad y consistencia de la información relevante, y de la credibilidad de los números y del equipo directivo en un acto en el que hay que cuidar diversos aspectos que mal gestionados podrían comprometer su resultado final.

 Para ilustrar esta idea hemos tomado como referencia la celebración durante los últimos doce meses del Día del Inversor de nueve compañías cotizadas españolas de diferente capitalización: Iberdrola, Endesa yRepsol que convocaron a sus analistas e inversores entre octubre a diciembre de2020, Mapfre, Fluidra y Banco Sabadell entre marzo y junio 2021, y CIE Automotive, AEDAS Homes yProsegur entre junio y julio de 2021.

Con el objeto de analizar el impacto de dicho evento en la cotización, hemos tomado a partir del día anterior a la celebración que denominamos día “t”, un total de 30 sesiones de negociación, 10antes de “t” y 20 posteriores a “t” para identificar cuál fue la dirección dela respuesta del mercado, y si éste anticipó la información relevante que se suele transmitir en este tipo de actos de comunicación, o si más bien la procesó a lo largo de los días siguientes al evento.

Además, como se puede observar en las figuras, hemos calculado el comportamiento relativo respecto al IBEX 35 antes y después del cierre previo a la celebración del Día del Inversor respectivo, para anular la posible influencia de la evolución general del mercado sobre la cotización de la compañía analizada. 

Los resultados del análisis no son concluyentes como para afirmar que todo Día del Inversor tiene una repercusión positiva sobre la acción. De hecho, a pesar de que algunos valores acabaron veinte días después con una cotización superior al cierre del día previo al evento, este efecto se diluye en algunos casos cuando incorporamos el comportamiento relativo respecto al índice selectivo, de manera que de las nueve compañías analizadas, solo en los casos de CIE Automotive, AEDAS Homes, Prosegur, Mapfre y Fluidra, el mercado reconoció un ajuste positivo en las expectativas a partir de lo que vio y escuchó durante el evento, y en el resto de los casos no entendieron que fue suficiente para cambiar a una valoración más positiva. Hay que señalar que la diversidad del ajuste en las expectativas, tanto en magnitud, como dirección, demuestra que el mercado sabe discriminar a la hora de valorar la información compartida en el contexto de la dinámica y retos del sector y de la compañía a los que se enfrenta en cada momento.

En cualquier caso, conviene destacar de manera positiva este tipo de esfuerzo de comunicación por el mero ejercicio de transparencia y búsqueda de generación de confianza que supone su realización. En este sentido, a veces para extraer el máximo partido al Día del Inversor resulta más útil tener presentes aquellos aspectos a evitar a la hora de llevar a cabo este tipo de eventos tan estratégicos para gestionar expectativas.

Los presentamos a modo de decálogo:


PRIMERO: el Día del Inversor no debe considerarse un evento restringido a unos pocos privilegiados, ya que se trata de comunicar información relevante y su celebración presencial no impide que se pueda retransmitir en streaming para no discriminar a ningún grupo de interés.

SEGUNDO: no conviene invitar a los representantes de los bancos de inversión ya que este no es un acto para que los banqueros puedan desplegar su actividad comercial con el equipo directivo de la compañía cotizada, sino más bien un evento para compartir las expectativas de evolución futura de la compañía con analistas e inversores institucionales, y hoy también gracias a Internet con los inversores minoristas.

TERCERO: si tienes que comunicar alguna información privilegiada durante el evento, como puede ser un anuncio de nueva política de dividendos o proyecciones a medio y largo plazo, regístrala ante el regulador antes de que abra el mercado, junto con toda la información relevante del evento como son las presentaciones, y no hagas el registro simultáneamente a la comunicación en directo de dicha información ya que podrías provocar un ruido innecesario en el mercado, e incluso la suspensión temporal de la cotización por parte del regulador.

CUARTO: si compartes guidance, que estos sean objetivos alcanzables y trazables, y nunca transmitas objetivos cuantitativos por el mero hecho de buscar un revulsivo artificial a la cotización a corto plazo; ten en cuenta que a partir de ese momento el mercado te hará un tracking regular de la evolución de la compañía hacia esos objetivos.

QUINTO: si tu compañía va a llevar a cabo una reestructuración del primer nivel del equipo directivo, que no la comunique días o semanas después del evento, sino antes o con motivo del Día del Inversor porque precisamente este evento está pensado para que los inversores y analistas conozcan más de cerca a los responsables de las unidades de negocio y de las principales funciones corporativas, y no a los que van a dejar de serlo.

SEXTO: la actualización del equity story de la compañía que compartas durante el transcurso de las presentaciones no es recomendable que contenga la valoración interna del consolidado o de las unidades de negocio, ya que esta es una función que debe ejercer el mercado en relación con la información disponible para ajustar sus expectativas. El mercado siempre tendrá argumentos rigurosos para contestar las hipótesis de cualquier valoración interna de la compañía en factores de tan poco consenso como son las tasas de descuento, los valores residuales, los horizontes temporales de proyecciones, por no hablar de la estimación de los cash flows futuros.

SÉPTIMO: no dejes nada a la improvisación sino todo a la planificación, especialmente en cuanto a la preparación de las sesiones de preguntas y respuestas, y de las habilidades de comunicación de los directivos que van a presentar.

OCTAVO: si tienes mucho que contar no te empeñes en inundar las pantallas de datos y figuras que la audiencia nunca va a poder retener, sino solo los mensajes “fuerza” y las magnitudes críticas; el detalle déjalo para entregarlo como handout o para cargarlo en el espacio web de “accionistas e inversores” destinado al Día del Inversor.

NOVENO: no te limites a los tradicionales power points para elaborar las presentaciones del evento y aprovecha la ocasión para mejorar tus capacidades con herramientas de diseño gráfico y creatividad digital que la tecnología y expertos en la materia ponen a tu alcance.

DÉCIMO: no pienses que el evento termina con la última presentación y su sesión de Q&A. Recaba el feedback de la audiencia para actualizar tu estrategia de Relaciones con Inversores. 

El objetivo del Día del Inversor, como de toda política de Relaciones con Inversores, no debe ser la maximización de la cotización per se, sino facilitar al mercado la información necesaria para que pueda ajustar sus expectativas de manera eficiente hacia lo que entiende como valor fundamental de la compañía.

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Francisco Blanco Bermúdez